Si trabaja con personas de varios países, una tarjeta en un solo idioma deja a la mitad adivinando. La misma tarjeta puede hablar el idioma de cada invitado. Así se traduce y se configura.
La gente confía más y responde con más facilidad cuando ve su propio idioma. Una sola tarjeta que se adapta al invitado resulta atenta y profesional, y le ahorra hacer una tarjeta distinta para cada mercado.
La tarjeta admite hasta 11 idiomas: serbio, inglés en las variantes americana y británica, alemán, francés, español, croata, esloveno, ruso, japonés y chino.
Para cada campo, como el titular, la descripción y la llamada a la acción, introduce texto por idioma. Puede traducir a mano, o dejar que la AI haga una primera pasada que luego solo revisa.
La traducción con AI usa su propia clave de OpenAI. Hace una pasada aproximada en pocos segundos, y usted afina lo que haga falta.
En la tarjeta hay un pequeño selector de idioma. El visitante elige un idioma y la tarjeta se muestra en él enseguida. La elección se recuerda, así que en la siguiente visita ve el mismo idioma.
Una empresa que exporta a varios países tiene una tarjeta con el contacto y la oferta en el idioma de cada comprador. El mismo QR funciona en cada feria, en cada país.
Un QR en la recepción lleva a una tarjeta con los servicios en el idioma del huésped. Un huésped del extranjero obtiene enseguida toda la información sin traducción.
Un ponente comparte una tarjeta, y cada invitado la lee en su propio idioma, así que el contacto queda claro después del evento.
No tiene que traducir todo de una vez. Empiece por los idiomas de sus mercados más importantes, y añada el resto más adelante.
Sí. Todos los idiomas y el selector de idioma funcionan en cada plan.
Puede hacerlo. En cualquier momento rellena la traducción de un nuevo idioma en la misma tarjeta.